La pretensión del poema es que se encuentre casi sin buscarlo y no averiguar las razones del cómo y el porqué. El poema es de entrada para quien lo escribe, es decir, el poeta.
Una necesidad emocional, profunda, misteriosa, nada más. El nada más quiere decir que se ingresa en otro ámbito, fuera del área de la razón.
La red es como un mar inmenso donde se pueden volcar los poemas que irán a la deriva, por decirlo de algún modo, y quizás sucedan encuentros en algunas de las playas de la multitud.