Flores amarillas
reverencian la luz,
piedras tibias, quietas,
el mar azul y tranquilo
parecido a un sueño.
Baja el silencio
del cielo como
una lluvia callada...
La distancia,
tu cuerpo y mi cuerpo,
el gran espacio
tanto tuyo como mío.
Suceden mariposas
flores y pájaros,
noches azuladas,
días luminosos,
seres como tú y yo...
Se siente en una voz,
en la calma del mar,
una sonrisa
desconocida y pasajera.
Enamoramiento fugaz
de un color, un rostro,
un sonido,
gritos de alegría
de unos niños,
en el beso como
un relámpago...
Es bondad
sabiduría natural,
con una sonrisa del amanecer.
Alegría vulnerable y fuerte,
una mañana transparente,
frescura profunda de un mar,
tranquilidad de la tarde...
El encuentro,
en un abrazo,
convergen las lejanías
rodeados de distancias,
tibieza de la sangre
bajo la inmensa bóveda
de simpáticas estrellas...
Lo que dura
un sueño,
una travesía ingrávida por el cielo,
figura lejana
saludando desde el paisaje.
Encuentro con un ser
de lo más querido,
jardín con flores desconocidas
y calladas.
Estrella dormida
en el bosque,
soñando un sueño...
Decirle que un
cielo estrellado
produce un silencio
donde no existe
un solo pensamiento.
Que el espacio es eterno,
guardando en su interior
una inalterable permanencia...