Fuiste esto y aquello,
ser piedra tibia, quieta
o un suspiro, una brisa,
una soledad, el frenesí
de cualquier primavera.
Cuando eras solo
un beso o una caricia,
simplemente una margarita,
un vacío, una distancia,
un grito, una tormenta,
relámpago, resplandor,
oscuridad y amanecer...
Amor siempre presente
abrazo de la ola
plenitud del cielo,
una inmensidad,
todos los infinitos posibles...
¿Y si me quedo
en la comisura de
tus labios, absorto
en alguna de tus palabras,
en un abrir y cerrar
de tus párpados,
enamorado, totalmente
melancólico,
abandonado en el
rápido de tus propias
lágrimas alegres o tristes?...
Cerca está
la Luna llena,
el resplandor
quisiera ser eterno.
Una sonrisa,
el brillo infinito
en unos ojos.
Momento que casi toca
lo que no es permanente,
tranquilidad aparente del mar,
procesión profunda, submarina...
Eras tú, al final,
invisible en el atardecer,
en el viento fresco,
un saludo casual,
algarabía eterna
en los juegos de los niños...
Como una flor
despliega belleza
espontánea.
Mañana, la melancolía,
ánimo vivo en
el espacio del pecho,
ansiedad imposible, humana...
Una postura
para contemplarte
a través del horizonte
o descansar en una
sombra, solo por un momento.
Traspasado de alegría,
aluvión de emoción, plenitud de amar...