Una mirada se
interna en la distancia,
los cuerpos se alejan
hasta la ausencia.
Espacio solo, callado,
paisaje contemplado boca arriba,
bóveda azul...
Avenida de
una sonrisa
en el cielo
de una noche,
la frescura estratosférica
plena de bulliciosas estrellas...
La noche siente
lo que tú sientes,
emoción del espacio
inmenso, oscuro,
la Luna melancólica y blanca.
Tu profundidad
es la profundidad de la noche...
Te quedaste en el espacio,
como un pájaro,
una nube, una estrella.
Altura azul del día,
luz cálida,
el mar extendido, plano.
Paisaje emocionado
en la soledad de la playa...
Música sagrada
de los bosques,
acordes oscuros
de la sombra,
el aire abierto de las flautas,
trinos de pájaros y ángeles.
Armonías de la brisa baja
y los altos vientos.
El follaje es el
coro gigante,
flotando entre los árboles...
Gestos que aparentan
venir de los aledaños
de tu cuerpo.
Parpadeo de una estrella,
gesto oscuro de la noche,
emoción blanca
emanando de la Luna.
Espacio compartido entre
tu pecho y el cielo.
Ademán melancólico
de la distancia
creando en tu rostro
ausencia o cercanía.
Himno frío del infinito,
sangre tibia de la existencia...
Será el poema adecuado,
en especial,
para las tardes de tu vida.
El paisaje donde
se encuentra tu cuerpo,
en cualquier cosa
que se pose tu mirada.
En tu respiración,
tu latido,
de lo que sientes,
de lo que eres
en el misterio...