Pasan las horas
como aves en un cielo.
Un cielo celeste, limpio
cuando una mirada se pierde
en infinito.
Brisa suave, invisible
la Luna empieza su paseo
por la inmensa sombra...
¿Y si una flor
permaneciera
en el infinito
siempre presente
bella y silenciosa…?
Bahía, recíbeme
en tus brazos,
para sentir tu respiración de brisa
rescátame, en tu regazo tibio salino.
Llena de amaneceres y crepúsculos
conteniendo la bondad
de las noches en tu cintura...
Siempre.
Es como la extensión
del océano, el espacio profundo.
Horas inesperadas
que están presentes,
alegría de la tarde
éxtasis de las flores...
Si.
Siempre es lo que
pide el corazón,
lo puede pedir
una mirada, un abrazo
o un beso,
dos manos entrelazadas
paseando por un sendero
que nunca termina...
El mar no se cansa
de besar a la playa,
amantes solitarios
contemplados por el espacio.
Besos salinos
impregnados en la arena.
La Luna blanca y absorta
Venus enamorado...
Lluvia en el paisaje
de tu mirada,
truenos de tu corazón
resplandor de la alegría
o la tristeza...