Parece tan sola
la Luna,
fija en el espacio inmenso.
El mar la contempla,
su cuerpo se eleva
como para tocarla,
aunque Venus es
una compañía tan lejana...
Encuentro con
una sonrisa,
ademán de un
saludo desconocido
en el escenario
amplio de la intemperie...
La tarde se va,
unos ojos la contemplan
y la despiden.
El mar indiferente
pleno y plano.
Varias figuras
en el paseo,
solo pasean,
sin ir a ninguna parte.
La noche no espera
en compañía de las sombras...
Balada,
sabia, misteriosa
de noche profunda,
estrellas parpadeando,
el mar en un abrazo
con las rocas.
Silencios de playas vacías,
lejanas luces de la costa,
palmeras dormidas
esperando el primer
resplandor del amanecer...
Como un río,
con la sinuosidad
de las pendientes.
Sus remansos
descansados y tranquilos
con piedras redondas
y contemplativas...
Belleza de una flor
presencia callada, feliz
habitando la intemperie,
la noche estrellada,
el día luminoso,
dejando su fragancia
para luego, despedirse
en silencio...
Una canción,
con acordes salinos
del mar.
Algo de soledad de la playa,
con una mañana recién despierta.
Un silbido del viento,
de los labios de una cornisa,
la alegría de unos niños jugando...
Componer con una tarde
cualquiera,
con cualquier sonrisa
desconocida.
Luego un largo silencio
donde poner la voz
del viento.
El escenario natural
donde se mecen
las palmeras.
Unas olas espumosas
llegando a una
playa solitaria,
una tristeza
y una melancolía
tendidas en la arena...